Los antiguos griegos denominaban Ágora a la plaza pública que se convertía en el centro económico y comercial, de la política y la cultura de la polis (de la ciudad estado). Allí se reunían los ciudadanos para debatir, criticar y sugerir sobre los asuntos que les afectaban a todos ellos.
De manera más modesta, eso he pretendido con mi blog: crear un espacio de reflexión, análisis y debate sobre cuestiones que a todos nos incumben: los retos y problemas de la actividad empresarial, los avances tecnológicos y nuestra actualidad política y económica. Y bastante crítica, sobre todo, a estamentos como la política o la judicatura, cuando han sido merecedores de reproches; nuestra obligación, como ciudadanos, es la de denunciar las injusticias. No basta con depositar un voto cada cuatro años. Una sociedad democráticamente madura como la nuestra nos exige mucho más compromiso.
Llega ahora el momento de parar un poco, para descansar unos días y volver con más energía. Ha sido un año duro y lo serán los meses que nos quedan, aunque tendremos que intentar volver cargados de optimismo, en la medida de nuestras posibilidades, para contribuir entre todos a la recuperación de nuestro país y a superar la tristeza y el abatimiento que se está instalando en nuestros rostros. Al menos, que no nos roben la alegría ni el Gobierno, ni el Banco Central Europeo, ni el Fondo Monetario Internacional ni los mercados.
De momento, como digo, el Ágora se vacía de reflexión hasta septiembre. Y para este verano, os aconsejo disfrutar de la lectura, entre otros placeres. Ya sea en libros de papel o en ebooks, que ya empiezan a ocupar los primeros puestos en las listas de ventas en muchos países. El caso es leer. Si queremos seguir mejorando nuestra capacidad de análisis, nuestro conocimiento, nuestras cualidades como seres humanos, no basta con el deporte, la música o los espectáculos. Disfrutemos, sobre todo, de la lectura.
A pesar del entorno, que paséis un verano muy feliz. Los ciudadanos españoles lo tenemos bien ganado.


