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jul
23

Rajoy logra unanimidad… en su contra

Reconozcamos que nadie da saltos de alegría cuando le toca pagar impuestos. Hasta el ciudadano más concienciado y cívico, si es sincero, admitirá que no es su momento preferido del año.

Sin embargo, siempre hemos asumido una regla democrática y cívica fundamental: gracias a los impuestos que pagamos (quienes pagamos impuestos) funciona el Estado y se distribuye la riqueza. Es decir: con ese dinero se construyen carreteras, embalses, se apagan incendios, funcionan los hospitales; se abona el salario a los maestros en los colegios, institutos y universidades públicas; se mantiene la estructura administrativa necesaria para que el país funcione…

En cambio, de un tiempo a esta parte, cada vez más españoles nos preguntamos ¿para qué pagamos impuestos? Resulta que aumenta sin cesar la presión fiscal, de manera que se incrementa el IRPF, el IVA, el Impuesto de Sociedades… Y, en paralelo, menguan los beneficios que hemos estado recibiendo a cambio, se suceden los recortes en el sistema sanitario, se restan recursos a la Educación y a la investigación científica.

Suma y sigue: cada vez hay que pagar más medicamentos, las autovías se van a convertir en carreteras de peaje, desaparece la desgravación por vivienda… Otro ejemplo: la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha anunciado un “hachazo” de más del 45% en la partida para servicios sociales de las corporaciones locales. El Estado del Bienestar se está convirtiendo en un estado de malestar permanente de los españoles, en un futuro en penumbra.

Todo esto, con una tasa de paro que se acerca con rapidez de vértigo al 25% y salarios cada vez más bajos. No es de extrañar que el pesimismo se haya enquistado entre ciudadanos y empresas. Es más, las familias se ven obligadas a “tirar” de ahorros para poder llegar a fin de mes. En el primer trimestre de este año, por primera vez desde 2000, al menos (primer año en que se empezó a medir), la tasa de ahorro de los españoles ha sido negativa. Gastamos más de lo que ingresamos y, para poder pagar la hipoteca y hacer la compra, tenemos que “comernos la hucha”. Eso, el que aún tiene reservas.

Así las cosas, sólo veo un logro en el Gobierno de Mariano Rajoy: ha conseguido poner de acuerdo a la oposición y muchos liberales y conservadores… en contra de las medidas adoptadas por el Partido Popular.

Las medidas impulsadas por el presidente parecen improvisadas, como si no formaran parte de una estrategia de salvación, lo que nos desespera a todos. No es de extrañar que en sus primeros ocho meses como presidente se hayan producido en Madrid 1.440 manifestaciones contra la política de “ajustes” de Rajoy, según datos de la Delegación del Gobierno.

Encima, el Estado sube los impuestos y sólo logra recaudar cada vez menos. Ya hay quien ha hecho estimaciones de que el incremento de la presión fiscal aumentará en 20.000 millones la economía sumergida en España (que ya se cifra en unos 200.000 millones, el 20% de nuestro PIB).

En fin, como ha escrito Roberto Centeno en Cotizalia, “Rajoy no tiene derecho a dejar en la miseria a millones de españoles”. Son demasiadas familias y empresas arruinadas. Sobre todo, sin dar nada a cambio.

Todo eso, manteniendo los privilegios de la casta política. Apenas se han tomado medidas simbólicas hasta ahora contra ese mundo de “elegidos”, pero falta adoptar medidas de calado para eliminar todos los organismos públicos que sobran, las duplicidades innecesarias que se producen entre la Administración central, las autonomías y los ayuntamientos; y, sobre todo, los puestos “a medida” de los amiguetes del partido de turno. Sumado todo ese despilfarro, son muchos miles de millones de euros que se podrían ahorrar sin esfuerzo. Empiece por ahí, señor Rajoy, con valentía, y deje de ahogar a sus compatriotas.

Un comentario

  1. G escribió:

    Hola, he leido su comentario, es acertgado pero no preciso, le recomiendo que lea este libro " el club de los pringados" donde detallara con todo lujo de detalle donde se va nuestro dinero y que clase social son las que realmente no pagan.
    Por lo demas, me parece una muy buena critica.
    Un saludo y gracias.GGB

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